Escrito por Eduardo M Romano el 24 febrero, 2015
Por el momento,
no tenía otra cosa,
más que una aproximación ambigua
bastante borrosa,
acerca de la índole de ese vínculo
ni respecto a qué rumbo podría llevarlo.
Entonces decidió asumirlo.
No por intrépido ni por valiente.
Sino más bien por esa clase de atracción,
en la que entre a tallar el Deseo.
Y que a su modo,
nos hace saber que ya no hay tiempo
para seguir postergando,
hasta encontrar las palabras exactas…
..ni motivo suficiente
para forzar algún otro rumbo.
Deja una respuesta