Escrito por Eduardo M Romano el 29 abril, 2016
Son encuentros puntuales
que parecen saber qué clase de asuntos tocar por dentro.
Ya sea para despertar eso que aún no había,
o simplemente
por el gusto de echar un poco más de leña al fuego.
Encuentros inesperados que manejan como pocos
el arte del asombro y la sorpresa.
Entonces, bien puede aparecerse enfrente
eso que ni de lejos teníamos ganas de verlo.
O suceder todo lo contrario.
Quiero decir, que después de mucho andar probando
de un lado para otro, aquello que parecía nuevo ,cercano
y al alcance de la mano…
.. ..termina siendo algo demasiado parecido.
Como si hubiéramos regresado
de manera inquietante
al mismo punto de partida.
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