Escrito por Eduardo M Romano el 24 abril, 2016
Se sentía tironeado
por un lado
entre la voz de la conciencia
que le susurraba toda una serie de cosas,
y por el otro
(aunque no lo supiera con esa palabra),
su propio Inconsciente
que le decía todo lo contrario.
Se trataba más de un tironeo
por ambivalencia
que de la expresión de un sentimiento de culpa.
Porque el Yo repetía,
(con escasa convicción
y llamativa pobreza de fuerza)…
…que era preciso festejar esa fecha.
Aunque tuviera que disimular
y poner cara de contento.
Porque las fechas tienen su importancia.
Y saben cómo exigirnos
que les rindamos tributo.
Más o menos obvio, natural
y que sólo por el hecho de estar,
se explica a sí mismo.
No preguntan ni les importa,
que cuando se trata de ciertos asuntos
que nos tocan…
…elegiríamos cien veces
el recuerdo tibio y casi anodino..
..al casi obligatorio y forzado festejo.
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