Escrito por Eduardo M Romano el 16 abril, 2016
Era una supuesta historia primera,
que tenía el contenido y la forma
de un rejunte,hecho de apuro.
Como siguiendo el ritmo
que no dejaban de imponerle
las exigencias de adentro y las de afuera.
A eso le seguían los agregados,
las notas al pie
(que se juntaban en el margen)
y las continuas reediciones.
No faltaban esas ideas
que hubiera sido mejor,
que aparecieran antes.
Ni esa clase de equivocos
y pésimas decisiones
tomadas en los momentos más inoportunos.
A esa historia tampoco le faltaban
escenas sospechosas,
porque venían con demasiados acentos…
y hacían todo lo posible
por parecer igualitas
a ellas mismas
a lo largo del tiempo.
Al lado estaban los borrones, las tachaduras
y nuevas versiones…
…ligadas a ideas íntimas
y a sentimientos propios.
Algunos, creanmé que eran capaces
de ayudar a torcer el rumbo
de muchas cosas.
Otros,no podían hacer más
que dejar la ambigua sensación,
de haber llegado
demasiado tarde.
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