Apegos.

Escrito por Eduardo M Romano el 10 abril, 2016

Cada uno tiene derecho
a darle el sentido que pueda
a sus asuntos propios.
Pero claro, que se corresponda con ciertas verdades
que habitan en la realidad de los hechos,
ya es otro cantar y otra cosa.
Me acuerdo que el recurria a ella
cuando lo inundaban la angustia y el desconsuelo.
Junto a una especie de insoportable sentimiento de vacio.
Lo hacia como de memoria
y ya se le habia hecho costumbre.
En lo intimo sabia, que enseguida vendrian
la contencion y el consuelo,de parte de ella.
Solo a veces
un tibio y poco convincente reproche.
Pero seguro que ella iba a estar. Como siempre.
Con esa curiosa mezcla
de negacion,ingenuidad y autoengano.
Porque al final, y en algun momento muy proximo
el iba a tomar la decision prometida.
Esa que por este motivo o aquel otro,
siempre postergaba.
Entonces, seguro que iba a llegar el momento

en el que iba a dejar de ser

la parte segunda de algo mas importante.
Una vez que pasara esta tormenta.
Que casualmente era muy parecida
a las otras.
que habian pasado antes.

 

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