Escrito por Eduardo M Romano el 8 mayo, 2016
Ese día me dijo
que no podía precisar con justez
el momento.
Se refería a cúando fue que empezó
a sentir que la relación entre ellos
había cambiado para siempre.
Y que ya no había vuelta atrás posible.
Todo empezó con asuntos pequeños.
A los que habitualmente uno ni les presta atención,
ni les da importancia.
Un comentario fuera de lugar.
Una palabra dicha a destiempo.
La distancia que se va agrandando,
y la mutua frialdad
que va cobrando cada día que pasa,
más impulso.
“ Al fin de cuentas (agregó ),todo terminó
en un rejunte de voces altisonantes”,
criticas de lo más gratuitas
y acotaciones que vagaban sin tono ni son
y sin rumbo”.
Enseguida nomás,
se les fueron empobreciendo las percepciones
de lo que tenían delante,
las sensibilidades
y los argumentos….
…de todo eso que había sido
tan distinto
cuando sobraban las razones,
la vida propia, el Deseo
y el aliento.
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