Monólogos.

Escrito por Eduardo M Romano el 15 mayo, 2016

 

En el comienzo,de eso que parecía ser una charla,
créanme que la cosa
daba para el entusiasmo.
Por la convicción que transmitía
y la fuerza que le iba imprimiendo.
Claro que , como les decía, esto fue
nada más que al comienzo.
Porque al ratito nomás,
las cosas iban tomando otro rumbo.
Y, cada quien a su modo,
se iba dando cuenta.
Quiero decir, cuando no cabía duda
de que todo era un disfrazado monólogo.
Uno que iba describiendo en detalle,
los pormenores de cada bien merecido
logro personal
e indiscutidamente propio…incluidos el éxito pleno
de ese objetivo y el festejo más que merecido,
por vaya a saber uno
que otra cosa bien ganada.
El palabrerío casi seguro,
debía haber seguido
por su cuenta…
como dándose cuerda a sí mismo.
Nadie podía asegurarlo.
Porque según se corría la voz,
se fueron yendo de a uno,
ni bien se les iba instalando,
el bostezo.

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