A medida que iba andando.

Escrito por Eduardo M Romano el 10 junio, 2015

Me dijo que aquel día,

en el que no había ocurrido

nada importante,

(de modo que ese podía haber sido

uno otro como cualquiera),

se le dio por pensar en los rejuntes

y en  las mezclas,

en los cortes y en  los fragmentos…

Los ajenos y los propios.

Entiendo que trataba de decirme,

(tal como podía y a su modo),

que se podían contar con los dedos ,

de una mano,

las ocasiones

en las que últimamente ,

tenía la sensación

de estar controlando sus propios asuntos.

Porque , de hecho, eran muchas más las ocasiones

en las que se veía a sí mismo

rodeado de sentimientos y  circunstancias,

que oscilaban

entre  balbuceos inciertos

e irreconocibles susurros.

Sumados a esos peculiares estados de ánimo,

que sin decir “agua va”,

eran capaces de cambiarlo todo…

…Por ejemplo, animando periferias lejanas,

o  haciendo que cobraran vida

unos ya irreconocibles,

tiempos segundos.

 

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