Escrito por Eduardo M Romano el 9 junio, 2015
Existen palabras sueltas,
dichas como al pasar,
a media voz
y con acento tirando a neutro.
Nunca llaman la atención,
porque parecen escondidas
en el medio del tumulto.
Nadie pregunta por ellas.
A ninguno parece importarle,
cómo estarán de ánimo
o si han podido
llegar a buen puerto
y ser escuchadas por alguien.
Pero también , hay que reconocer
que están esas otras palabras.
Las pretenciosas y altisonantes.
Unas que acostumbran llegar
desbordantes de promesas
y cubiertas de adornos.
Pero que a poco de andar,
se desinflan.
Están además las palabras minuciosas
y de largo aliento.
Su tiempo preferido
es el futuro. Pero tienen el defecto
de descuidar bastante seguido el ahora.
Pero también existen
otras que se comportan muy distinto.
Porque se empecinan
y no claudican en vivir
cada momento…
Tuve la suerte
de conocer
a algunas de ellas.
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