Escrito por Eduardo M Romano el 9 julio, 2015
Había pasado mucho tiempo
desde la ultima vez que se habían visto.
Y su decepcion no podia se mas grande.
Es que no podía olvidarse de ese otro que
que tiempo atras, el supo ser y ella habia conocido.
Por cierto,
alguien muy diferente
de éste que ahora tenía adelante.
Este de ahora, parecía haber perdido
la convicción ,el humor
y buena parte de sus líneas de fuerza genuinas.
Parecía aferrado a recuerdos
opacos y ambiguos.
Que no habia sabido
recrear,
para mantenerlos con vida.
Por un instante, ella vaciló,
y pensó que tal vez
podía estar errada o confundida.
Por suerte,al rato la intuición tomó riendas en el asunto.
Y no dejo pasar gato por liebre
ni una cosa por otra.
Asi, en esa mezcla de decepción dolorosa y de ilusion perdida,
fue cobrando cada vez mas fuerza la verdad del asunto.
Porque cuanto más él se dedicaba a parlotear
acerca de agobiantes certezas , verdades abrumadoras
y dichos incuestionables…
…tanto más se iba alejando
de los tiempos de la espontaneidad
y la frescura.
De quien
no necesita aferrarse a la fuerza engañosa
de lo rígido,
que se disfraza de absoluto
…para ocultar
lo endeble e inseguro.
Deja una respuesta