Escrito por Eduardo M Romano el 11 julio, 2015
De ese modo tan insistente
ni de esa forma tan clara,
que yo sepa,
nunca se lo había planteado.
Pero por algún motivo,
esta vez le surgieron nítidas algunas preguntas,
que hasta entonces,
le habían resultado demasiado esquivas.
¿Y si acaso eso que juzgaba tan pleno y desbordante
de fundamentos,
no daba cuenta, como siempre lo había dado por supuesto,
de cada circunstancia , evento o motivo
que a él le concernía o lo involucrara por algo?
¿Y si los inicios y las causas de ésta o aquélla otra
cosa íntima y propia,no fueran tan precisos, exactos,
cerrados en ellos mismos y exclusivamente respondables
de lo que le pasaba ,
para bien o para mal
y que habían aparecido ahora sin necesidad
de pedirle permiso ?
Y para complicar todavía más el asunto…
..si acaso sus premisas que hasta ese momento,
las había considerado matemáticamente incuestionables
y lógicamente perfectas,
aferradas de una mano a lo concreto
y de la otra a lo estrictamente demostrable…
…no fueran , en el fondo,
otra cosa que los mismos preconceptos
y las asfixiantes variantes de algo interno
que no sabía hacer otra cosa
que duplicarse,
lleno de inercia, aburrimiento y monotonía,
(con tal de no correr ninguna clase de riesgo)…
…a sí mismo ?
Deja una respuesta