Escrito por Eduardo M Romano el 12 julio, 2015
Uno se daba cuenta
que tenìa una intenciòn genuina
de comunicarse con los otros.
Pero el problema era que lo màs seguro
fuera que terminara despistando
a quien le estaba prestando atención y escucha.
La mayor parte de las veces, sucedìa en el medio de la charla.
Pero no eran pocas las ocasiones
en las que le sucedìa bastante antes.
Esto primero aburrìa y a la larga
no hacìa màs que alejarlos.
Porque en cada oportunidad en la que rozaba
algo personal que lo involucraba
en una forma màs o menos directa…
..rozando vaya uno a saber que clase
de fibra ìntima…terminaba perdiendo el hilo
y se iba derechito a zigzaguear por las ramas….
Ya sea introduciendo acotaciones al margen
que no venìan al caso.
O saturando al que tenìa enfrente
con un montòn de irrelevancias
y frases hechas,
que era poco y nada lo que agregaban
al núcleo del asunto.
Èse que puede dejar entrever, en la vida
Comùn y corriente,algún detalle,marca
O indicio que diga algo màs sobre uno,
Ademàs de lo explicito ya dicho.
Pero bueno. Quienes lo conocìan ya estaban acostubrados.
Obviamente era màs fuerte que él …y lo hacìa sin darse cuenta.
Eso de irse por las ramas
y escaparse por la tangente.
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