Escrito por Eduardo M Romano el 30 enero, 2015
Parecía que estaba volviendo,
a ese territorio que tanto quería.
El de la invención y el ensueño.
Ese que es capaz
de poblarse de escenas ambiguas,
imágenes fugaces, y desfiladeros filosos.
Que están ahí , pero sin ninguna intención
de darnos miedo.
Hasta intuía que era posible,
anudar muchas de esas imaginerías ,
a determinados motivos, afanes y desvelos..
..si uno despabilaba la escucha y afinaba la vista.
Entonces era posible
que aparecieran otras que las habían precedido,
antes en el tiempo.
Y que ahora recobraban
mucha de su consistencia y buena parte
de su brillo.
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