Escrito por Eduardo M Romano el 31 enero, 2015
La relación había llegado
a ese punto,
en el que ya se imponía
algo parecido a un giro,una vuelta de tuerca
o un cambio de rumbo.
Porque la mayor parte de las Palabras
que tenían que decirse hasta ese momento,
ya habían sido dichas.
Y eran demasiados
los motivos
que ya habían sido expuestos.
Y más de un deseo,
había logrado entreverarse
para formar parte del juego.
Pero faltaba eso íntimo,
que o bien
se da de una vez,
intenso y genuino…
…o se tarde mucho más de la cuenta.
Y si aparece,
ya nadie le presta atención
ni le hace caso,
porque es absolutamente incapaz
de llegar y conmover a ninguno.
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