Escrito por Eduardo M Romano el 4 febrero, 2015
Me dijo que esa vez,
disponía de todo el tiempque fuera neceario
para escucharlo y hacer el intento
de comprender algunas de sus razones,
y tomar en cuenta determinados argumentos
como para llegar a tener ,
al fin de cuentas,
alguna idea acerca de cómo era, qué clase
de cosas podían llegar a motivarlo,
y cuáles sus ángulos de mira
acerca de esto o de aquello otro…
…y qué tipo de situaciones, hechos
o contextos podían llegar a conmoverlo.
El problema fue que a poco de andar,
cada una de las expectativas que ella había abrigado,
se le fueron cayendo en fila..
..unas atrás de la otra.
Empujadas por esos límites rigurosos
que él tenía la mayor parte del tiempo,
interponer ante la gente,
en el afán de ahogarlas lo más posible
a sus emociones más profundas.
Sin olvidar ésa, su actitud invariante
de andar de un lado para otro.
Sin comprometerse con nadie
ni tomar en serio
a ninguno.
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