Escrito por Eduardo M Romano el 27 enero, 2015
Eso era algo que no se permitía nunca.
Me refiero a evocar y perderse
tal como él decía,
en los complicados entreveros
del sentir y sus efectos.
Porque ya tuviera que ver
con una cosa o con otra,
siempre había algo más urgente
que requería atención
y de lo cual era preciso ocuparse.
Entonces, lo que se dice emociones profundas,
con todos los relieves y claroscuros
que preludian, suponen o implican,
y que son capaces de despertar
la inmediatez de algo entrañable…
..decía que hacía rato
que había tomado la decisión
de guardar nada más que unos pocos.
Sólo los indispensables.
No fuera a ser
que lo distrajeran
de los asuntos contantes y sonantes..
..y de su empecinada vida práctica.
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