Escrito por Eduardo M Romano el 31 octubre, 2014
Esta vez se había propuesto decirle
todo lo que pensaba y sentía.
Aunque le saliera caótico y desprolijo.
Porque ni ella misma lo tenía todo en claro,
ni mucho menos en orden.
Pero lo consideraba un principio. Mucho mejor
que hacer precisamente,eso que venía haciendo
hasta entonces : soportar y quedarse callada.
Como para que la precaria armonía
no se terminara quebrando…eso pensaba ella hasta
ese momento…y que todo terminara a los gritos.
Entonces para suavizar las cosas,
ella siempre , hasta ese momento,
se terminaba callando..y a todas y cada una
de sus posibles palabras
las llamaba a silencio.
Para justificar un poco el asunto, acostumbraba
repetirse que tal vez no había sido para tanto.
Porque quizás ,vistas las cosas desde otro ángulo,
no era todo tan grave y podía llegarse a un arreglo
Que como siempre, en el fondo consistia
en que ella terminara cediendo y postergando
lo propio.
Bueno. A eso me refiero . Eso de llamarse a silencio
y hacer de nuevo como que no había pasado nada,
ya no la convencía y había perdido gran parte de la
fuerza que siempre tuvo antes.
Por eso, y por algunas otras cosas
que seguro que también le anduvieron rondando,
hoy iba a decir lo suyo.
Como para sentir que emezaba a ser
un poco más coherente y cuidadosa con ella.
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