Escrito por Eduardo M Romano el 5 enero, 2015
Le costaba definir si tenía que ubicar
las cosas de este lado,
o por aquel otro.
Sus premisas le decían esto,
pero los indicios,
sumados a su intuición,
le hacían sospechar
todo lo contrario.
Porque iban más allá
de las idas y las vueltas
que puede tener
la vida corriente.
Es que ahí estaban estas posturas demasiado dubitativas..
..esas frases dichas como de apuro y para sacárselas de encima…
..sin mencionar aquellos gestos,
que dejaban entrever intenciones segundas…
Definitivamente,
la conclusión debía ser otra.
Y se hacía más doloroso tener que cargarla.
Porque cada una de sus premisas
había partido
de suposiciones del todo distintas.
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