Escrito por Eduardo M Romano el 1 julio, 2015
El entusiasmo que sentía era intenso
Pero le duraba poco.
Porque transcurrido un tiempo,
eso que había sido empuje desborante,
cambiaba de contenido y de forma.
La decepción era la encargada
habitualmente de dar el primer paso
abriendo el camino y adelantándose al resto.
Enseguida seguían la frustración que duele
y el desengaño que fastidia.
Al poco tiempo,
se sumaban la indiferencia
el aburrimiento mutuo.
Así se iban creando,
lenta e irremediablemente…
…los espacios imprescindibles
para este reclamo insistente
y aquel reproche
sin fundamento
que de todos modos,
termina lastimando.
.Junto a la ya incontenible
construcción de esas distancias…
…de las que ya no se puede
volver
ni darlas vuelta.
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