Escrito por Eduardo M Romano el 9 febrero, 2015
Estaba lo más bien
que atesorara tantas vivencias fuertes
con formas y contenido
que parecían de lo más intensos.
Nadie podía decirle nada
ni siquiera reprocharle
su estilo seductor
ni algunos de sus modos,
que tiraban
un poco a exagerados
y otro poco a exhuberantes.
Con estas cosas,hasta uno
podría llegar a decir vaya y pase.
El problema era que a poco de andar,
aparecían las contradicciones
y se hacían cada vez más notorias
las redundancias.
Junto a una peculiar inclinación
a acentuar ciertos significados
en desmedro de otros.
Y no es que estuviera ocultando
un asunto
ni diciendo una cosa por otra.
El problema estaba en qué clase de cosas
había podido captar
de todas esas vivencias…
..de modo que tuvieran
al menos la ocasión
de pasar a formar
parte de algo con gusto a propio.
Deja una respuesta