Escrito por Eduardo M Romano el 10 febrero, 2015
Había terminado por transformarse
en esa clase de personas
que dominan ,
el oficio de proyectar
todo lo que consideran criticable
malo o impropio… en otra gente..
Ahí entraban los errores en el cálculo,
los ángulos de mira
fallidos
y aún las culpas propias…
A esto se sumaba
el hecho
de que manejaba como pocos,
casi todos los apuros,
las precipitaciónes y los prejuicios…
..Esos que lo hacían errar
una y otra vez el rumbo…
sin poder aprender casi nada
de su propia experiencia.
Porque no hacía otra cosa
que dar vueltas y más vueltas…
sólo para arribar
a ese punto,
que no era otro
del que había partido
al comienzo.
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