Escrito por Eduardo M Romano el 12 octubre, 2014
Ponía todo su esefuerzo,y
a uno que lo miraba de cerca,
aunque fuera poco lo que tal vez lo conociera,
le daban ganas deayudarlo.
Por eso de la empatía.
Se había propuesto ( aunque me parece que
sería más apropiado dccir, “empecinado”),
en que aquello que en ese momento único e imborrable…
..uno que había sido capaz de marcarlo para bien
y para siempre (era lo que sentía),
volviera a darse. Así de igualito, perfecto en caa uno de sus
pliegues y certeramente indudable en cada uno de sus pormenores,
giros y detalles.
Bueno No hace falta que les diga, que nunca pudo lograrlo.
Prque son muchas las cosas que uno puede hacer con las
memorias y los recuerdos.
Por ejemplo, agregarles este efasis, adjudicarles este color que no estaba,
estirarlas en el tiempo como para que perduren aún más dentro de uno,
esas sensaciones involvidables y tan placenteras.
Incluso uno puede quedar convencido acerca de ese estado de ánimo,
que en la estricta realidad de los hechos,
nunca estuvo.
Pero lo que se dice las vivencias..las minúsculas, las neutras
o aún las importantes….
..Igualitas, como si fueran una copia, un clon o una suerte de calclo..
..es imposible que vuelvan para vivirlas exactamente igualitas , de nuevo.
Porque den por seguro, que se nos van a entrometer las fantasías,
los deseos, las lagunas …también los enlaces y las conexiones falsas…
…al lado de eso que estar ,,
nunca estuvo, y que ahora, casualmente
aparece en primera fila y lleno de brillo.
Mezclado con todas esas ganas
que tenemos de vivirlo,
así, tal cual. De nuevo.
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