Escrito por Eduardo M Romano el 9 octubre, 2014
Son escenas fugaces y escurridizas,
que nos atraviesan, agitadas e imprevistas por dentro.
Como si estuvieran respondiendo
a un misterioso empuje por algo…acerca de lo
cual, no sabría con certeza decirles.
Pueden adoptar las formas más inciertas,
y no dejan de mezclarse
todo el tiempo.
Son escenas imperiosas
que todos llevamos dentro.
Y en cuanto se les presenta la ocasión,
las hacemos jugar con otros.
Llevan el sello de lo genuino propio,
al punto que una vida ,
no podria siquiera pensarse sin ellas.
Sin embargo, nadie puede jactarse de ejercer
una especie de patrimonio o dominio sobre ella.
Por más que en cierto modo
nos pertenezcan porque están adentro nuestro…
créanme que nadie puede decir con certeza,
qué clase de lugares van a habitar en nosotros…
…ni cuáles habrán de ser
esas formas sustitutas,
con las que se les puede ocurrir
ocupar por un rato,
ese territorio cuativante e insabido que existe
en cada uno de nosotros.
Deja una respuesta