Escrito por Eduardo M Romano el 8 octubre, 2014
No se trata de andar por la vida,
siendo dos que parezcan uno..
Ni de practicar el simulacro,
de ser una especie de complemento imposible,
que pretende estar todo el tiempo junto,
sin estarlo.
No alcanza con proclamar buenas intenciones
a los cuatro vientos…
…ni andar obturando
con adornos y frases huecas,
cada espacio posible,
pasándole letra
a las rutinas consabidas que salen mecánicas.
Cuando eso que nos va pasando,
es genuino,
uno se da cuenta que va en serio.
Y que entonces son posibles la separación y el reencuentro.
De modo que hay lugar para que habiten en nosotros,
cierta clase de vacíos tolerables,
y de espacios en blanco que hacen de preludio.
Para producir esa clase de lugares imprescindibles,
que dan lugar y sirven mucho,
al ensueño, la ilusión…
…y al vuelo propios.
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