Escrito por Eduardo M Romano el 28 marzo, 2016
A veces sucede que no podemos dejar
de dar vueltas sobre algún asunto,
que nos concierne
con otros.
Pero, por más vueltas que le demos
a las cosas,
tomando muy en cuenta
este argumento,
ese otro obstáculo posible
y casi todos los riesgos razonables
que cobran vida en la conclusión…
…pero que ya estaban presentes,
a su modo,
desde el mismo comienzo…
….Algo que desconocemos
y que tampoco estamos en condiciones
de poder explicarlo,
nos va frenando el impulso,
y convoca a esa clase de inercia
que se dsifraza de espera.
Una que cuando arranca,
es muy dificil de sacarla
porque quiere quedarse para siempre.
Algo no cierra.
Está pasando ahora.
Y concierne a algo muy propio.
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