Escrito por Eduardo M Romano el 24 julio, 2015
Recuerdos existen de distintos tipos.
Están esos que aparentan ir derechito
y al centro de algún asunto.
O esos que se ocupan de hacer todo lo contrario,
yéndose por las ramas,
mezclando asuntos que se los tiene por precisos,
con otros que despiertan
tantas dudas y puntos flojos,
que uno termina sin saber a ciencia cierta,
dónde es que limitan con la verdad , la ilusión o la mentira.
También están los recuerdos irrelevantes,
que adquieren una inmerecida importancia,
y se especializan en llamar la atención
para ocultar alguna otra cosa.
No hay que olvidar a los recuerdos soberbios y altisonantes,
con los que más vale cuidarse.
Porque no dejan de decir en voz alta,
que a ellos siempre les llegar primeros
y sentarse en las filas primeras…porque bien ganado se lo tienen
,según ellos,
a ese supuesto privilegio…Pero en verdad no han hecho otra
cosa que dejarnos de lado en cada oportunidad
que pudieron .
Pero por suerte,existen también
esos otros recuerdos entrañables
que son los que actúan casi siempre
en silencio dentro nuestro…
..y conocen las distintas formas
de sostenernos y cobijarnos
con sutiles amparos.
Aunque no nos demos cuenta del todo.
Ni tengamos necesidad
de cumplir con ningún protocolo
o andar por la vida
dándoles las gracias
todo el tiempo.
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