Escrito por Eduardo M Romano el 11 diciembre, 2014
Lo daba por hecho. Porque nunca se lo cuestionaba
una vez que ya lo había pensado.
Las cosas tenían que ser de ese modo,
y de ningún otro.
Así de convencido estaba.
El problema era que sus significados
parecían siempre apuntarle a lo mismo.
Y los asuntos más diversos,
terminaban puestos en la misma bolsa.
Me refiero a los énfasis, los acentos,
las presunciones y las atribuciones…
..de todo cuanto estuviera pasando..tanto a él
como al que tuviera cerca.
De vez en cuando,
hacía como que escuchaba y tomaba en
cuenta la mirada y el argumento
de algún otro.
Sólo era un breve simulacro.
Como para no pasar por empecinado ni por necio.
Pero al poco tiempo,
todo volvía a ser ,
tal como lo había decidido antes.
Y no había vuelta que darle.
Los significados eran ésos.
Y ya nadie iba a cambiarlos.
Deja una respuesta