Escrito por Eduardo M Romano el 18 junio, 2016
Me dijo que si tuviera que definir
alguna clase de lugar
en el que se sintiera
una” inquietante extrañeza”,
no dudaría en decir,
(en lo que a él respecta)
que era el de los bordes,los límites
y las periferias.
Y no es que le gustara visitarlo.
Pero se daba cuenta
que era más fuerte que él.
Porque superaba su voluntad
y sus fuerzas.
Y terminaba empujándolo
a esa clase de lugar
en qle que muchos de sus asuntos
tenidos por certezas
de tan ciertos…
…empezaban a conjugar titubeos.
Al lado de palabras
demasiado ya extrañadas
de las cosas,
que comenzaban a dar vueltas
sobre ellas mismas.
Como haciendo sentir
más a flor de piel
a la intemperie.
Deja una respuesta